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Un abrazo por la paz

Papa Francisco

Fotografía: Catholic Church England and Wales (Creative Commons)

No era la primera vez que un Papa viajaba a Egipto, Juan Pablo II en el año 2000 ya había estado por allí. Pero, éste, era un viaje difícil, muy difícil diría yo, ya que se llevaba a cabo después de que el Domingo de Ramos se produjera el doble ataque terrorista yihadista a dos iglesias coptas cristianas de Alejandría, en el que murieron unas treinta personas.

Con este viaje, el Papa no solo ha querido apoyar a esta minoría cristina, en un país casi exclusivamente musulmán, sino que su intención iba mucho más allá. El Papa Francisco quiere desterrar esa relación tan injusta y tan falsa de unir violencia con religión y con Dios. Algunos me diréis que me repase la historia, es verdad, pero todo ataque violento que se realice en nombre de Dios, por lo menos del Dios de Jesús de Nazaret, no tiene ningún fundamento, sino que responde a otras intenciones maliciosas.

La Conferencia Internacional de Paz de El Cairo, parece que ha sido un éxito. Por primera vez cristianos y musulmanes, éstos representados por el gran imán de Al-Azhar, una especie de universidad donde se forman la gran mayoría de predicadores del Islam sunita, ha logrado una declaración sin fisuras en contra de la violencia justificada por motivos religiosos.

Frases como “El Islam no es una religión de terrorismo”, “condenamos las falsas interpretaciones de textos que propagan el terror”, “juntos afirmamos la incompatibilidad de creer y odiar”, demuestran la buena dirección del trabajo a favor de la paz de católicos y musulmanes.

La gran aportación del Papa es su convencimiento y su deseo de favorecer todo, todo, lo que lleve a las distintas religiones a trabajar juntos por lograr la paz, y para ello está dispuesto a hacer lo que sea. Este viaje ha sido una prueba de ello.

Hay que desterrar todas aquellas ambigüedades, mensajes poco claros o estrategias que no vayan encaminadas a la verdad y a apoyar todo lo que lleve a entender al que no piensa como tú, no como un enemigo, sino como un compañero de camino en la búsqueda sincera del Dios de la vida.

Esta alianza por la paz, establecida con este viaje tiene que lograr que las religiones no sean un problema para la paz, sino la solución.

¡Ojalá todos estemos dispuesto a remar en esta misma dirección!

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