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Algunos hombres (y mujeres) buenos (-as)

Amor

Fotografía: MTSOfan (Creative Commons)

Agustín, jubilado, setenta y siete años, vive solo, toda su vida la ha pasado intentando hacer cosas por los demás, por lo que se ha llevado más de un disgusto y bastantes quebraderos de cabeza. Todas las mañanas, con la fresca, recoge a su amigo Pedro, setenta y cinco años, ciego, jubilado de a ONCE, dan por Cáceres el paseo más agradable del mundo, saludan a todos y se sienten muy gusto con lo que hacen, son felices juntos.

Andrés, setenta años, jubilado, desde hace dos su mujer padece Alzheimer y tiene que estar en una residencia porque él solo no la puede atenderla bien, todos los días a las nueve de la mañana está al lado de su mujer hasta que por la tarde ya no lo dejan estar allí. No falla nunca. A las nueve en punto ya está en su sitio. Un día al bajar del autobús, reconoce a un amigo que hacía tiempo que no veía, y Andrés le dice “perdona que no me pare pero tengo que estar con mi mujer que está enferma y me echará de menos si no soy puntual”, respuesta del amigo “no te preocupes si ella no se da cuenta de nada”, contestación de Andrés “ya lo sé, ella no, pero yo sí”.

Teresa, casada, cincuenta años, dos hijos con bastante autonomía personal, pero todavía estudiando, por las tardes tres veces a la semana, acude a casa de dos personas que viven solas y las acompaña durante varias horas, les prepara la casa si lo necesitan, pero sobre todo está con ellas, les cuenta cosas y las escucha porque dicen que se sienten muy solas.

Nerea, cuarenta años, prejubilada por motivos de salud, su marido trabaja, sus hijos estudian, desborda optimismo e ilusión en todo lo que hace, por las mañanas de once a una, trabaja en una asociación se dedica a la atención de niños autistas, se siente muy a gusto haciendo cosas por los demás.

¿Qué te parece? Todos ellos consideran la gratuidad como la virtud fundamental en sus vidas, al menos eso creo, quizá lo que hacen les sale de tan adentro que lo hacen porque ellos-as son así.

Ante conductas como estas te da un poco de reparo preguntar el por qué, solo te queda admirarlos y aprender de ellos. Son lecciones vivientes.


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