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Benedicto XVI

Benedicto XVI

Fotografía: Miquel Vernet (Flickr)

Cuando el 2022 tocaba a su fin recibimos la noticia de la muerte del papa emérito Benedicto XVI, de nombre Joseph Ratzinger, el suceso era esperado, porque unos días antes ya había llegado a los medios de comunicación la gravedad de su estado de salud.

Mira que han pasado cosas en XXI siglos de Historia de la Iglesia, pero lo que vimos el día 5 de enero, solo había pasado una vez. Esto nos da una idea de que estamos ante un pontífice que se sale de la norma, si es que la hay.

Los comentarios de algunos columnistas, que posiblemente hayan leído de Ratzinger lo mismo que la mayoría, o sea, nada, dan muestra también de la singularidad del personaje. Servirse de noticias nada contrastadas, o fijarse únicamente en unos hechos y dejar de lado otros, retratan a los que los esgrimen, porque desvirtúan la realidad. Y esto me parece poco serio.

Ratzinger, llegó al papado (mejor, fue elegido) sucediendo a un autentico vendaval, como fue el papa Wojtyla: Ya se sabía que el siguiente lo iba a tener difícil. A la hora de escoger nombre, ya parece que quiso marcar distancias, ni Juan, ni Pablo, ni Juan Pablo, sino Benedicto, recordando a San Benito al monje del siglo V, y cuya obra fue determinante en los siglos sucesivos.

Ratzinger, era sobre todo un intelectual, un hombre de aula más que un pastor (por eso me extraña más lo que citaba antes de algunos columnistas), y no un intelectual cualquiera, sus libros (por su profundidad) se le pueden caer de las manos a más de uno. Amigo de otro gran teólogo, Karl Rahner (aunque la amistad se perdió después), jugaron los dos un gran papel, en la elaboración de algunos de los documentos del Vaticano II y que produjeron que la Iglesia acelerara en su manera de presentarse ante el mundo.

Solamente la valoración de sus reflexiones sobre el que es y será uno de los grandes temas de reflexión de la teología católica como es el debate sobre la relación entre fe y razón, o entre filosofía y teología (sobre todo desde el siglo XII para acá por la aparición de las universidades), como digo, solamente esta valoración, hace que determinados comentarios escritos estos días sean ridículos.

Termino pasando de la clave de su pontificado: su renuncia, simplemente diré que me parece un gesto de honestidad al sentirse desbordado por la situación, solo vio esa salida y la tomó.

¡Descase en paz!


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