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Buen discurso del Papa

Papa Francisco

Fotografía: Catholic Church England and Wales (Creative Commons)

Os recomiendo vivamente la lectura del discurso del papa Francisco con motivo de la clausuraba del Sínodo sobre las familias que se ha estado celebrando en Roma las últimas tres semanas. Mateo 6 os ofrece algunas pinceladas del mismo pero es necesario leerlo entero.

Después de dar la gracias a todos los que han participado el papa reconoce que el termino del sínodo no significa “haber concluido con todos los temas inherentes a la familia, sino iluminarlos a la luz de evangelio”, no significa “que se hayan encontrado soluciones exhaustivas para todos las dificultades y dudas que desafían y amenazan a las familias, sino que se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra”. El papa sabe de lo complicado del tema y las dificultades que ha habido en el desarrollo del Sínodo, pero se siente satisfecho de cómo se han intercambiado opiniones, lo cual ya es mucho.

Ha dicho también que estos días de trabajo han significado “haber puesto al descubierto los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas”. Que también es mucho decir.

“Significa haber intentado abrir los horizontes para superar toda hermenéutica conspiradora o un cierre de perspectivas para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible”.

“El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor”. “La experiencia del Sínodo también nos ha hecho comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón”.

“Para la Iglesia, en realidad, concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a «caminar juntos» para llevar a todas las partes del mundo, a cada Diócesis, a cada comunidad, el abrazo de la Iglesia y el amparo de la misericordia de Dios”.

Esperamos el documento final, si el Papa tiene a bien publicarlo, pero creemos que estas palabras deben ser llevadas a la práctica con acciones pastorales concretas.

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