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Congreso Teológico Pastoral

VIII Congreso Teológico Pastoral

El fin de semana del 10 y 11 de junio, cerca de la fiesta de San Antonio, la Diócesis nos convoca a participar en el VIII Congreso Teológico Pastoral. Este evento se va transformando cada año para encontrar su asiento definitivo en la planificación pastoral Diocesana.

Como estamos actuado en clave sinodal, se entiende que la tarde del viernes este dedicada a una mesas redondas que tratarán de aportar nuevas ideas para afrontar como es debido la sesión sinodal final, que el próximo año por ahora ya se habrá celebrado.

No se cuanta gente vendrá, pero es importante una buena respuesta, pues un evento de estos se organiza para que la participación sea numerosa. ¿Asistirán solo personas de la ciudad? Pues es muy posible. La realidad rural de la diócesis debe influir también a la hora de tomar decisiones sobre la organización de estos eventos. ¿Sería necesaria una organización por zonas?, no lo sé, pero no estaría mal debatirlo.

Cuando el papa ha lanzado a la opinión pública y a la Iglesia el tema de la “diaconisas” en la historia, resulta que con antelación la comisión encargada de organizar el congreso había decidido que el tema del mismo girara alrededor del papel de la mujer en la Iglesia. ¿No habrá sido premonitorio? Ya nos dirá Don Francisco.

En el tercer tema sinodal, a la hora de hablar del papel de laico, como algo consustancial a su identidad y a su misión, se destacaba como fundamental el papel de la FORMACIÓN. Sin la misma nos será muy difícil, si no imposible, conseguir esa necesaria implicación de los laicos en el mundo, para hacer realidad la identidad cristiana en los sitios donde uno está: el trabajo, la escuela, la universidad, el ayuntamiento, la asociación de vecinos, el bloque, la asociación de amas de casa…

¿Cómo me puedo hacer presente como cristiano en esos sitios, si cuando me plantean un tema de actualidad difícil, con muchos puntos de vista posibles, o no lo conozco o no se situarme en un contexto de diálogo o de escucha?, solo lo podré hacer, si tengo esa actitud de apertura y de deseos de conocer y de aprender. Si no es así mejor es que siga haciendo lo que hago.

El Congreso es por lo tanto una nueva ocasión de escuchar a aprender. Aprovechémoslo.