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Dispuestos para comenzar… y un recuerdo

Parroquia de San Blas

Fotografía: Alberto Mateos

¿Cómo ha ido los días de descanso?, ¿cómo se ha pasado el verano? en la capital, por lo menos, hemos “sufrido” mas que otras veces las temperaturas de esta época del año.

Sirva esta columna para dar la bienvenida a todos, desearos lo mejor para el curso que comenzamos, y animaros a seguir con ilusión en todos los trabajos que tenemos entre manos y que son reflejo de nuestra dimensión de hombres y mujeres fieles al compromiso de nuestro bautismo, que es como decía aquel ¡¡con el empezó todo!!

Este curso, quizá podamos haber tenido menos problemas que en otros, para planificar los objetivos, el Sínodo diocesano volverá a ser nuestra referencia a lo largo del mismo, terminarán el tema tercero los que no lo hayan hecho, y estudiaremos el cuarto y último sobre la Organización Diocesana. Pero, sobre todo, tendremos la Asamblea Sinodal final en la que se aprobarán los documentos sinodales, y a la que queda por dar forma ¿Cuántas sesiones habrá? ¿Una por tema? Es posible.

Pero, comprenderme que no pueda dejar pasar esta primera columna sin un recuerdo a nuestro querido Don Nico, hace un año por ahora nos dejaba físicamente. Parecía que la Diócesis no iba a funcionar cuando él faltara, por todos los sitios que abarcaba y los trabajos que hacía, pero no, la Diócesis ha seguido funcionando, porque ninguno somos imprescindibles, y debería funcionar mejor, porque los que quedamos tendremos que hacer lo que el hacía, mejorado.

Ya sabéis que su relación con el Seminario era muy especial, me lo imagino como se sentiría cuando las obras del mismo terminen; ¿y el jardín? Tendría que empezar casi de cero, pero esos retos le gustaban y en poco tiempo parecería un vergel.

Una de las cosas que hizo muy bien fue recoger todo lo que se hacía en el Seminario desde 1978 hasta 2010 a través de sus crónicas anuales escritas a mano. El paso del tiempo irá dando cada vez más valor a estos datos. Si alguien se atreviera a escribir la historia del seminario su consulta será imprescindible. Leídos despacio y conociendo a su autor te das cuenta de que rezuman sensibilidad y cariño hacia la que es la institución diocesana por excelencia.

Podría citaros algunos detalles concretos, quizá alguna vez lo haga. Pero si me voy a atrever a pedir a Don Francisco desde aquí, que alguna sala o la Biblioteca del nuevo edificio lleve el nombre de Don Nico.

¡¡¡Buen curso para todos!!!


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