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«El síndrome* del Domingo de Ramos»

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Etimológicamente una paradoja es algo “inesperado, increíble o singular”. El diccionario de la Real Academia la define como “una cosa extraña opuesta al sentido común de las personas”. Es una proposición en apariencia verdadera que con lleva una contradicción lógica o una situación que infringe el sentido común. A menudo los filósofos se sirven de paradojas para revelar la complejidad de la realidad. La paradoja también permite demostrar las limitaciones de las herramientas de la mente humana, que muestra su incapacidad para compréndelas. A veces las paradojas han provocado avances en la ciencia, la filosofía o las matemáticas.

¿A qué viene esta introducción? Viene porque de todos los domingos del año, el de Ramos es sin duda el más paradójico, un pueblo que aclama a Jesús de Nazaret nada menos que como el Mesías esperado, que lo recibe con palmas y ramas de olivo en las manos y le dedica llamativas aclamaciones, a los pocos días, incomprensiblemente, va a preferir a un delincuente antes que a él, y no contentos con esto pedirán para él, la muerte más humillante de entonces, la muerte en una cruz. ¡Cabe mayor paradoja!

La liturgia, por su parte, ayuda a confirmar la impresión anterior, bendiciones de ramos, procesiones espectaculares con palmas e imágenes, cantos acordes con la situación, y después, el evangelio del día nos propone, con la solemnidad del momento y adelantándose al Viernes Santo, los acontecimientos trágicos de la pasión y muerte de Jesús.

De las definiciones del principio me quedo con aquella que afirma que las paradojas sirven para revelarnos la complejidad de la realidad. ¡Qué cierto es! Cuantas veces descubrimos, en nuestra conducta también, comportamientos de este tipo. Cambios de rumbo inexplicables. Lo que en un tiempo nos parece blanco pasa a ser negro sin razones convincentes. Está claro que esto se puede dar, lo triste es que las justificaciones de los mismos sean la mayoría de las veces razones quizá inconfesables, fruto de la autocomplacencia o el solo interés material o psicológico.

Buena ocasión en este domingo que da paso a acontecimientos que para los cristianos son centrales, para ver lo que hay en nosotros de “síndrome de domingo de ramos”, trabajemos para edificar sobre roca nuestras creencias para no depender de la dirección del viento, viento que en los tiempos que vivimos suele ser bastante cambiante.


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