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En defensa del Papa

Papa Francisco

Fotografía: Catholic Church England and Wales (Creative Commons)

En la columna de la semana pasada comentábamos las dificultades del viaje de Francisco a Irlanda realizado hace unos días, esas dificultades venían, por un lado, por el tema central del viaje, que estaba relacionado con las familias, y porque viajaba a un país donde el tema de la pederastia contamina todo el ambiente eclesial.

Pues, si esto no era suficiente, con esta realidad tan penosa, tan triste; en los mismos días en los que el Papa trataba de sacar adelante este viaje, un alto cargo eclesial, o sea uno del mismo equipo de Francisco (“no sé si hecho sin darse cuenta”) no se le ocurre otra cosa que publicar un documento donde acusa directamente al Papa de encubrir a un cardenal presuntamente implicado en delitos de este tipo. No había otro medio, otras maneras, la única que se le ocurrió es la de hacer explotar en las propias narices de Francisco el tema en cuestión. Con algunas afirmaciones más que discutibles, por falta de pruebas, acusaba al Papa de encubridor.

Muchas conferencias episcopales del mundo (la española también) han salido en defensa del Papa. Otros me dicen ¿pero tú te crees que eso es cosa únicamente del personaje en cuestión?, detrás hay “grupos” interesados en que apareciera en el día y la hora en que se hizo.

Benedicto XVI empezó con valentía “la tolerancia cero” y ya sabemos cómo terminó su pontificado. Francisco está decido a continuar en esa línea y ciertos sectores eclesiales no se lo perdonan. Ante la pregunta de los periodistas en el viaje de vuelta de Irlanda recomendó silencio y oración ante las acusaciones. No sé si esta es la solución.

Hay un compañero sacerdote diocesano que me comenta que la “tolerancia cero”, tiene poco de actitud evangélica. Intento comprender lo que me dice, pero creo que no tiene razón. La “tolerancia cero” no lleva consigo la eliminación de la presunción de inocencia, imprescindible en cualquier juicio, ni que en la cantidad de denuncias presentadas no haya más de una falsa, como así se ha demostrado.

La “tolerancia cero” significa que no hay que callar la evidencia, que no hay que ocultar nada por razones poco claras, que hay que sacar a la luz los escándalos que se hayan producido.

Este es el camino y Francisco está decidido a recorrerlo, para ello seguirá tomando medidas impensables en otros tiempos.