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Exclusión y pobreza en Extremadura

Bandera de Extremadura

En el ambiente se respira la idea de que la crisis que comenzó allá por el 2008 ya ha pasado y ha comenzado a ser historia, las cifras de parados están siendo mejores, por lo tanto, como el paro desciende podemos respirar más tranquilos. Es vedad que esas cifras están ahí, y eso está bien, pero también es verdad, que organizaciones como Cáritas no cesan de recordarnos que las verdades a medias son las peores mentiras y que no hay que relajarse.

El informe presentado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social aparecido el mes de octubre pasado, ha sido como una bofetada en pleno rostro. A pesar de todos los avances, 330.000 personas se encuentran en riego de pobreza en Extremadura lo que supone el 35,8% por ciento de la población total de la región, o sea, que de cada 100 extremeños, para 36 su mayor preocupación es como llegar a fin de mes.

La encuesta también destaca que casi el 60% de las pensiones que se cobran en nuestra comunidad autónoma son inferiores al umbral de la pobreza, lo que afecta a unos 132.000 mayores, y el 9,5% de las mismas están por debajo de la pobreza severa. Teniendo en cuenta que muchos hogares dependen de las pensiones de los mayores, ya me diréis.

En sus reflexiones sobre los datos aportados, el estudio nos advierte de la presencia de un nuevo tipo de pobre, que es aquel que no es que pida por la calle, sino que hace cola en el supermercado porque algo puede comprar, los llaman “los trabajadores pobres”, son personas con trabajo pero sus sueldos son verdaderamente irrisorios.

Estos datos tienen que hacer que no bajemos la guardia, que no creamos que porque el mercado medieval está hasta los topes los tres días de su celebración, eso quiera decir que no existe el problema. Desde la primera autoridad regional hasta el último de los extremeños tenemos que concienciarnos de la necesidad de seguir promoviendo políticas que hagan llegar a los necesitados las ayudas sociales que se necesitan. Ampliar la renta básica, organizar las ayudas de mínimos vitales para que nadie pueda quedarse sin gas, o sin luz, o medidas similares, son imprescindibles ahora también y yo diría que más.

Para lograr esto hay algunos que son más responsables que otros y a esos hay que exigirles más.

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