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¡Feliz Navidad!

Adoración de los pastores

Fotografía: Lawrence OP (Flickr)

Aunque la fiesta fuera hace un par de días, no importa, porque toda celebración que se precie tiene que tener su octava, por lo tanto, estamos en tiempo hasta el día de nochevieja podemos seguir felicitando. Tendremos que aceptar que escuchemos cada vez mas lo de ¡felices fiestas!, pero para un cristiano que se precie, no hay color.

Dejando aparte polémicas menores, lo cierto es que éstos son días de encuentros, de celebraciones, de fiestas, de buenos deseos… pero también de recuerdos, y entre ésos, seguro que hay alguno que puede descolocarnos y hacer que nuestro equilibrio emocional se lleve algún que otro sobresalto.

Me quedo con los abrazos, los achuchones, las sonrisas, la alegría de estar juntos; me quedo con el compartir cuchara y tenedor; me quedo con saltarse un poco (sólo un poco) la dieta que nos exigimos durante todo el año; y me quedo con los intentos sinceros de desear cosas buenas para todos, incluso para aquellos para los que nos cuesta un mucho hacerlo.

La paz, que es la seña de identidad del niño del portal, nos exige todo eso que acabo de decir, y muchas más cosas. Dejo que cada uno sea él mismo, el que escriba y reflexione, sobre las exigencias de estos días tan entrañables.

El Covid-19 nos está dando duro, y un año mas vuelve a tirar por tierra muchas de nuestras ilusiones. Nos parecía que… pero no es así, es verdad que no es lo mismo que cuando empezó, pero nos está atacando donde mas nos duele (los mayores, los niños), y hay que redoblar los esfuerzos para que no nos derrote.

Otra cosa. El periódico El País ha querido felicitar las navidades a la Iglesia católica de España, presentado directamente al Vaticano una lista de más de doscientos casos nuevos de abusos a menores. La Conferencia Episcopal ha respondido, no sé si acertadamente, con un comunicado en el que acusa al diario de una serie de cuestiones.

Creo que estamos logrando que este periódico se convierta en el adalid en el tratamiento de este tema y no debe ser así. Prácticamente todas las Diócesis tienen sus oficinas para recoger posibles denuncias, con sus números de teléfono y sus personas responsables, por lo que me pregunto ¿Por qué únicamente estas denuncias se reciben en el buzón de este diario?

¡FELIZ NAVIDAD!


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