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Fiducia supplicans

Papa Francisco

Fotografía: Catholic Church England and Wales (Flickr)

¿Esto qué es? Me diréis algunos, tranquilos son solo dos palabras latinas.

El Sínodo de la Sinodalidad del mes de octubre pasado terminó su fase correspondiente con un documento donde se establecía lo que se entiende como una nueva forma de trabajar en la Iglesia, y esto es muy importante, y además manifestaba el deseo de que lo femenino tenga una presencia diferente en toda la actividad pastoral. Como no eran unas conclusiones dignas de titulares llamativos, su presencia en los medios de comunicación generalista ha sido muy escasa, olvido casi total. Además, como la conclusión del trabajo se traslada a octubre de 2024, todo ha quedado en stand bay.

Los sectores más conservadores estaban desconcertados y manifestaban con satisfacción y con alivio, que todo estaba atado y bien atado. Nada de cambios bruscos, ni novedosos.

Pero la sorpresa estaba por llegar. El Dicasterio para la Doctrina de la fe (algunos lo llaman la antigua inquisición) que preside un cardenal argentino, publicaba el 18 de diciembre pasado un documento titulado Fiducia Supplicans (Confianza Suplicante) en el que se reconocía la posibilidad de bendición de las parejas en situaciones matrimoniales irregulares y de las parejas homosexuales, en la Iglesia Católica. Precisamente una de las cosas que se pensaba que el Sínodo iba a aceptar y que no hizo.

La bomba estaba lanzada, y solo había que esperar el efecto que se pudiera producir. Los que seguís las noticas religiosas estaréis al tanto de todo, a los que no, os puedo decir que las reacciones han sido furibundas: cardenales y obispos que no aceptan la novedad, amenazas de cisma, manifestaciones de que no van realizar lo que el papa dice…

La verdad es que el cambio es espectacular. La última vez que se preguntó a Doctrina de la Fe, sobre la posibilidad de bendecir estas uniones su respuesta fue tajante “no se puede bendecir lo que es pecado” y punto. La situación ahora es totalmente distinta, no estamos ante un nuevo sacramento, pero el hecho de la posibilidad de esta bendición supone reconocer que el Dios de Jesús acoge, acepta y abraza a TODOS, lo que por otra parte, era una conducta normal en Jesús en los años 30 del siglo primero (repasad su talente con los leprosos y las prostitutas de entonces).

El Papa Francisco ha asumido la publicación de este documento, y está haciendo todo lo posible para que el mismo sea comprendido y aceptado en la Iglesia. Desde esta columna nos manifestamos defensores de su decisión.

¡Feliz Cuaresma!