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La ermita cacereña de San Vito

Ermita de San Vito

Fotografía: Alberto Mateos

Hace poco, en El Periódico Extremadura, un interesante artículo, recogía una serie de puntos negros urbanísticos en la ciudad de Cáceres, uno de ellos era el estado calamitoso de la ermita de San Vito en el barrio de San Blas y muy cerca de la parroquia del mismo nombre.

Ahora que se habla tanto del turismo espiritual o se considera a Cáceres como una ciudad que “reza”, no está de más conocer un poco de este edificio, que viéndolo no sabes ni si quiera lo que es. Serafín Martín Nieto, que es sin duda, el que más sabe de la ermita en cuestión, “dice que Cáceres (como otras muchas, por otro lado) era una ciudad en que abundaban las ermitas, 27 en 1675, a finales del XVIII, Simón Benito Boxoyo, describe hasta 33, y después de las desamortizaciones del XIX, teniendo en cuenta lo que esto supuso, se contabilizaban hasta 29”.

De San Vito, contemporáneo de San Blas, como de casi todos los mártires de los primeros cuatro siglos, sabemos bastante poco. La mayoría de las devociones y del fervor popular, están relacionada con el poder del santo sobre una determinada enfermedad, en este caso con los movimientos descontrolados e impulsivos de algunas enfermedades.

La noticia cierta que da razón de la ermita (sobre la que faltan muchos datos por la desaparición de libros de actas de la cofradía) la encontramos en una escritura púbica de compra ventas de fincas de la zona, la más antigua que cita a San Vito data de 1528, por lo que su construcción no debe andar muy lejos. Su época de esplendor abarcaría todo siglo XVI y los primeros cincuenta años del XVII. La guerra con Francia del XIX, acabaría con la misma, lo mismo que con otros muchos edificios. Hay un resurgir en la segunda década del XX, pero fue solo un espejismo.

Conocer todo lo que forma parte de nuestra historia, y ofrecerlo como memoria para los que vendrán después de nosotros creo que no es mala idea. Por eso la comunidad parroquial de San Blas, ha decidido afrontar la rehabilitación de este edificio y ofrecerlo a la ciudad como motivo de recuperación de un trozo de nuestra historia. Por otra parte, no cabe duda, de que la obra supondrá también una mejora del entorno de la Ronda Vadillo, cosa que también piden los vecinos de la misma.


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