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La mirada siempre adelante

Mirando adelante

Después de este tiempo de descanso, necesario, imprescindible, vital, nos disponemos a iniciar con ganas este nuevo ciclo de nuestra realidad que llamamos curso 2019-20.

Como connatural a lo que somos, nuestras expectativas deben ser muchas, y aunque nuestra manera de afrontarlo es solo nuestra, la verdad es que nada sabemos de los que nos depararán estos 365 días divididos entre dos años naturales.

La actualidad internacional, nacional, autonómica, provincial, local o diocesana es la que es, y se nos seguirá pidiendo que nos pronunciemos ante lo que está por venir: gente que sigue empeñada en construir más muros que puentes, personas que colocan fronteras inexistentes en el mar ante las que se que estrellan los que buscan su libertad o que quieren simplemente vivir… otros ya se atreven a apostar euros por galletas a que el día 10 de noviembre tendremos que volver a escoger papeletas… los ayuntamientos y parlamentos autonómicos todavía por estrenar… conclusiones sinodales que buscan sacar la cabeza de la letra impresa para hacerse realidad…

Ante toda esta realidad habrá que desperezarse y ponerse a tomar postura, porque lo que no puede ser es permanecer indiferentes.

Pero… podréis decirme, es verdad que eso existe, pero lo que a mí me importa es mi familia, mi trabajo, mi realidad y eso me plantea tal cantidad de frentes que son los que de verdad llenan mi día a día, lo otro sé que es fundamental, pero cuando alguno de esos frentes se complica, lo demás se convierte en secundario.

Al comenzar esta nueva etapa, desde estas líneas semanales quiero animaros a afrontar con una mirada ilusionada pero realista, todo lo que está por venir. Como es un cura el que lo escribe tengo que deciros que desde lo que significa nuestra fe, no tengo excusas para comenzar a aplicar rebajas en todo lo que sea esfuerzo, decisión, ganas, sacrificio individual a la hora de conseguir mis metas, a la hora de asumir toda la comprensión para los que eligen otros caminos para lograr quizá los mismos objetivos, y a la hora de ser solidarios con aquellos que sé que me necesitan.

Y como final el consejo que siempre os doy, no dejéis que otros piensen por vosotros, que vuestras decisiones siempre estén acompañadas de razones y de buen juicio, haced caso a las personas que os quieren y sed capaces de mirar y ver siempre un poco más allá.


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