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La paz, ¿misión imposible?

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“La fraternidad, fundamento y camino para la paz” es el lema escogido por el papa Francisco para la jornada mundial de oración por la paz 2014. La Real Academia de la Lengua define la fraternidad como “la amistad o afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales”. El lema está, por lo tanto, bien escogido porque la paz para que sea auténtica debe estar fundamentada siempre en esta virtud.

Además de la fiesta litúrgica de Santa María Madre de Dios, la Iglesia nos propone el primer día del año rezar y, sobre todo, trabajar por la paz, ¡qué bien está escogida esta fecha! El primer día del calendario la Iglesia Católica invita a todo el mundo a tomar conciencia de que el año que comienza debe ser el definitivo para lograr la paz.

¿Por qué nos cuesta tanto conseguir la paz? Pregunta que tiene muchas respuestas, o respuestas con muchos matices y eso suele ser mala señal.

Y no es porque no se hayan hecho intentos serios, por ejemplo, en 1950 la Asamblea General de las Naciones Unidas invitó a todos sus miembros a que el día 10 de diciembre de todos los años celebraran el aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que habían sido aprobados justamente dos años antes (1948). Una lista de 30 derechos fundamentales para garantizar la dignidad de las personas.

Los horrores de la Segunda Guerra Mundial movieron las conciencias, y algo más, para no volver a repetir las equivocaciones de aquella catástrofe en la que murieron, se dice pronto, cerca de sesenta millones de personas (40 millones de civiles). El optimismo por los avances de la ciencia y la técnica de finales del siglo XIX y comienzos del XX, dieron pie a que algunos pensaran que se podía construir un mundo feliz sin tener en cuenta otras cosas.

Esos pensadores y esos argumentos tan bien elaborados y hasta convincentes, no supieron controlar una variable que iba a contaminar todas sus conclusiones, y es que los que tenían que hacer realidad lo que ellos consideraban evidente no eran máquinas, sino personas que piensan y deciden, seres humanos, y estos pueden llegar a ser muy poco predecibles.

El papa fundamenta su reflexión en dos textos bíblicos, Génesis 4, 9 y Mateo 23, 8. Ya en el capítulo cuatro del primer libro de la Biblia, Dios tiene que preguntar al hombre que él había diseñado con cariño: ¿dónde está tu hermano? Él, que nos hizo libres, sabía que el corazón del hombre lleva inscrita la palabra fraternidad pero también la posibilidad de su traición.

Odios, fanatismos, intereses inconfesables, hacen que la paz siga siendo una aspiración “¿imposible?”.


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