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Ley Celaá

Aula

Desde la instauración de la democracia en nuestro país, han sido un total de ocho leyes de educación: LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE ¿qué os parece el batiburrillo? Interesante como adivinanza ¿verdad? Si dividimos cuarenta y cinco entre ocho, nos sale que cada una ha tenido una duración de no llega a seis años. Dada la importancia del asunto, el consenso tendría que haber sino la norma, pero por lo que se ve, las diferencias tienen que ser tan insalvables, que ni unos ni otros han sabido dar con la tecla.

Mientras tanto, cuando vemos la comparativa con otros países, nuestro sistema educativo se aleja cada vez más de la media en lo que dice relación a la calidad y a los resultados académicos.

En las campañas electorales todos hablan de la necesidad de acuerdos en temas concretos (justicia, educación…) pero cuando cada uno se ve en la poltrona, ya sea ganada en las urnas de forma mayoritaria, o a través de acuerdos con grupos minoritarios, los partidos políticos quieren tener su ley correspondiente, y mientras tanto, incomprensiblemente, los que los elegimos sufrimos las consecuencias de su incapacidad.

Quizá es que tenemos lo que nos merecemos, porque cada cuatro años hay otra oportunidad de elegir bien.

Sea como sea, esta ley ha suscitado cantidad de rechazo por parte de muchos sectores que se ven afectados y amenazados: la concertada ve atacada sus existencia, la enseñanza especial condenada a desaparecer, el castellano ya no unificada nada, la enseñanza de la religión vuelve a ser ninguneada, aprobados por decreto… y todo viniendo de un gobierno que sí, cuenta con los apoyos suficientes, pero con un parlamento casi dividido en dos.

Teniendo en cuenta esta división lo más recomendable seria potenciar esos acuerdos y ese diálogo que dijimos antes, pero no, vuelven las prisas y hacer las cosas, caiga quien caiga. Las ideologías cuando son vividas de esta manera solo conducen a la división y al enfrentamiento y creo que ahora, ni nunca, nos merecemos esta situación.

Están muy bien ahora toda las manifestaciones contra lo que se cree injusto, estamos en democracia, en un estado derecho, que tiene como norma el respetar las leyes, pero cuando llegue el momento de nuevas elecciones es cuando hay que ser coherentes, hay que ir a votar porque te juegas muchas cosas, por lo menos en los cuatro años siguientes.

PD

Ojo al mes de diciembre, estamos en adviento, y es posible que tengamos noticias episcopales.

A cuidarse mucho.


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