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Retos del nuevo curso

Lápices

Cuando comenzamos un nuevo curso ya sea a nivel personal, escolar, pastoral… la verdad es que no sabes lo que va a pasar, sabes que habrá días buenos y días malos, pero desconocemos cuando serán.

Retos hay de todo tipo, a nivel personal, tengo que analizar la situación en la que me encuentro, planificar los objetivos que me proponga, asimilar que cometeré errores, no perder la ilusión en lo que hago, aumentar las dosis necesarias de autoestima, que la esperanza siga siendo la energía que necesito, y que mi fe siga construyéndose sobre roca y deje la arena para la playa.

A nivel de ciudad y sobre todo de pueblo colaborar en todo lo que haya que colaborar, estar siempre dispuesto a arrimar el hombro cuando haga falta, no esperar que todo nos lo den hecho, y estar siempre al lado de mayores, niños y personas necesitadas.

La Comunidad Extremeña, con sus políticos al frente o los que ocupen puesto de responsabilidad, deberán seguir esforzándose para que no estemos en primera división en número de parados, y en regional preferente en los temas de vías y trenes de la edad de los Picapiedra.

España también tiene su retos y gordos, no me diréis que no estaremos atentos a lo que pase el 1-O. Preocupación por la estabilidad política, la corrupción, el paro endémico o la precariedad laboral.

Nuestra aldea global tiene sus preocupaciones, seguirán pasando por encima de nuestras cabezas misiles provocadores, el terrorismo seguirá golpeando, los enfrentamientos bélicos se harán perpetuos. Seguiremos construyendo más muros que puentes.

Nuestra Iglesia, aunque siga con sus problemas, continuará haciendo bien las cosas que siempre ha hecho bien, abrirá nuevos frentes que la sociedad le plantea, se mostrará transparente para que todo el mundo sepa lo que hace, y seguirá presentándose como pobre y humilde porque solo así será fuerte. Nos pedirá que nos llevemos bien a pesar de pensar de forma diferente, que nos queramos todos porque nuestro Dios quiere a todos. En la Diócesis terminaremos y comenzaremos a poner por obra lo que el Sínodo diga.

Y, lo que es más importante seguirá habiendo gente que dará sin pedir nada, gente que cumplirá con su trabajo sin escaquearse ni abusar de los otros, gente buena que pone sus actos por delante. El trabajo de estas personas es lo que nos mantiene en pie a los demás.

¡Buen curso para todos!

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