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Saludos cordiales para todos

Ermita de San Blas

Parece que fue ayer, casi sin darnos cuenta los meses de julio y agosto ya son historia, nos disponemos a comenzar un nuevo curso. Como os podéis imaginar, lo que acabo de escribir es lo corriente a la hora de comenzar de nuevo, mera formalidad, por decirlo de alguna manera; Porque los dos dichosos meses han tenido de todo, no quiero ni acordarme de los colares que hemos sufrido en Cáceres, los cuarenta y tantos grados diarios y durante periodos tan largos nos ha atacado de lo lindo.

Tengo por costumbre siempre en esta primera columna, acodarme de dos sacerdotes diocesanos que ya no están con nosotros, pero que tienen un significado especial para mí. No para hacerles un reconocimiento (porque ese ya lo tienen) sino para manifestar que la manera como ellos vivieron su vocación son claves para hacer realidad la nuestra: su disponibilidad, su espíritu de sacrificio y su amor a la diócesis son determinantes para dar pasos hacia adelante.

Don Nicolas (Don Nico) nos dejó haca ya siete años, pero su recuerdo perdura en los que fuimos sus alumnos en el seminario y los que estuvimos cerca de él en los primeros años de nuestro ministerio.

En noviembre de 2020 nos dejó Luis Romero (sin don), compañero de fatigas en los años de estudio en el edifico de la carretera de Trujillo, y amigo en los años como formadores en el Seminario. Me he alegrado muchísimo cuando este año por San Lorenzo (primeros días de agosto), fiesta que no se perdía nunca, su pueblo, Mata de Alcántara, le ha dedicado el velatorio del municipio y una de las calles del mismo. Él que por todos los sitios por donde pasó nunca buscó reconocimiento de ningún tipo, no sé cómo le habrá sentado el asunto.

Un recuerdo agradecido para ellos.

Pero, la vida sigue y nos encontramos ante un nuevo curso, la cosa parece que no pinta demasiado bien, la guerra de Ucrania lo ha contaminado todo (como un nuevo virus), por lo menos eso dicen, y el ir al super cada semana se ha convertido en un riesgo para el bolsillo. Eso y otras cosas. Habrá que estar preparado porque nos hará falta más que quitarnos la corbata para estar más fresquitos.

Don Jesús ya va conociendo la diócesis, poco a poco iremos viendo los pasos que se irán dando y tendremos tiempo de comentarlos.

Ya tenemos tren rápido, ¿o no? Ahí lo dejo, porque no tengo palabras. Y ¿de la mina qué?, ¡ay Dios mío!

Mucho ánimo para todos.