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San Juan de Ávila

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En agosto de 2011, durante la Jornada Mundial de la Juventud, Benedicto XVI anunció que San Juan de Ávila sería declarado Doctor de la Iglesia. Dicha declaración tuvo lugar el pasado 7 de octubre de 2012.

Nació en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) en el año 1500. Sus padres poseían unas minas de plata en Sierra Morena, por lo que en sus primeros años se crió sin estrecheces económicas. Empezó a estudiar leyes en Salamanca en 1514, pero lo dejó en 1519 empujado por su devoción y se retiró a su ciudad natal, donde hizo vida de penitencia.

Aconsejado por un franciscano, marchó en 1520 a estudiar Teología a Alcalá de Henares. Allí fue alumno de Domingo de Soto y trabó amistad con el que sería futuro arzobispo de Granada, con Francisco de Osuna y con Ignacio de Loyola. Durante estos estudios fallecieron sus padres y, al ordenarse sacerdote en 1526, celebró en memoria suya su primera misa en Almodóvar del Campo. Vendió todos los bienes que le habían legado y repartió el dinero a los pobres para dedicarse enteramente a la evangelización.

Se ofreció como misionero al obispo de Tlaxcala (Nueva España), pero el arzobispo de Sevilla le ordenó que abandonara esa idea y evangelizase Andalucía, labor a la que se consagró de lleno desde entonces y por la que será llamado “Apóstol de Andalucía”.

Escribió un célebre comentario al Salmo XLIV para una señora convertida por él en Écija, que fue publicado en Alcalá en 1556 y un año más tarde, ampliado, en Madrid. Esta obra puede considerarse un verdadero compendio de ascética; el rey Felipe II la tuvo en tanta estima que pidió que no faltara nunca en El Escorial; asimismo, el cardenal Astorga, arzobispo de Toledo, dijo de esta obra que con ella “había convertido más almas que letras tiene”. Esta obra marcó toda la literatura ascética, de manera que no hay en todo el siglo XVI autor de vida espiritual tan consultado como Juan de Ávila: revisó la obra “Vida” de Santa Teresa, se relacionó con San Ignacio de Loyola, San Francisco de Borja, San Pedro de Alcántara, San Juan de Ribera, fray Luis de Granada y otros.

Su enorme ascendiente como predicador provocó envidias y algunos clérigos le denunciaron ante la Inquisición en 1531. Desde ese año hasta 1533, Juan de Ávila estuvo encarcelado y fue procesado por la Inquisición que, finalmente, le absolvió.

En 1535 marchó a Córdoba y conoció allí a fray Luis de Granada. Organizó predicaciones por los pueblos andaluces y consiguió conversiones de personas de alto rango. Intervino en la conversión del que luego sería San Francisco de Borja, y del soldado y entonces librero ambulante que luego llegaría a ser San Juan de Dios. No sólo evangelizó por toda la Andalucía actual, sino que también anduvo por el sur de La Mancha y Extremadura. Fundó numerosos seminarios y colegios y animó a la creación de la Compañía de Jesús. Organizó la Universidad de Baeza. Enfermó en 1554, pero aún siguió en activo quince años, hasta que empeoró visiblemente en 1569 y murió el mismo año en Montilla, donde está enterrado.

Fray Luis de Granada recogió algunos escritos y con ellos y sus propios recuerdos redactó la primera biografía del sacerdote manchego. En 1623 se inició la causa de beatificación. El 4 de abril de 1894, León XIII lo beatificó; el 2 de julio de 1946 Pío XII le declaró Patrono del clero secular español y Pablo VI le canonizó en 1970.


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