mateo-6-196

Semana Santa

Banda del Humilladero

Fotografía: Freebird (Flickr)

Hablar de Semana Santa en cualquier rincón de España es hablar de otra cosa, es verdad que hay diferencia de un sitio a otro, pero es algo ante lo que tienes que situarte de otra manera, porque si no lo haces corres el peligro de no entender nada.

Estudios hay para dar y tomar, de todas las ideologías y de todos los colores, si tienes tiempo para leer cosas de estas, seguro que lograrás entender bastante, y, aunque te quedaran algunas por comprender, no te preocupes, es posible que no tengan explicación.

De esta lista de nombres ¿Cuáles conoces o te suenan? El olor a incienso, el gasto de cera, las flores, los rezos, los hermanos, los cofrades, la saeta, la banda, la trompeta, el hermano mayor, la hermandad, la cofradía, el roquete, la sotana, la naveta, el incensario, la estación de penitencia, el saco, el costal, el esguince, la contractura, el misal, la madrugada, el calvario, el amparo, el cristo negro, el silencio, la soledad, los ensayos, las horas de limpieza…

¿Y de esta? El cireneo, la verónica, el hisopo, la cruz, el sepulcro, Nicodemo, Dimas, Gestas, las mujeres, Pedro, Juan, Malco, la última cena, el velo del templo, la eucaristía, la redención, el huerto, Anás, José de Arimatea, el vinagre, los pecados, INRI, el costado abierto, la resurrección…

El sentido religioso de la semana es claro, celebrar lo que es el núcleo fundamental de la fe cristiana: la muerte y resurrección de Jesús. No le des más vuelta, es lo que hay. Podemos empezar las rebajas, los recortes, los intentos de dar rodeos, la necesidad justificar todo lo que creamos que hay que justificar, los esfuerzos por explicar lo que es inexplicable, y todo lo que queráis…

Estas celebraciones sólo se pueden entender como es debido, si has tenido la preocupación de vivir los cuarenta (cuaresma) días anteriores, ¿cómo? y ¿ese tiempo para qué?, quizá teníamos que haber empezado por ahí.

Lo cierto es que nos encontramos con una cantidad de creyentes que, en estos días, la temperatura de su vivencia religiosa sube de una forma increíble. La disposición, los deseos de ayudar, las ganas de colaborar, son moneda corriente a lo largo de esta semana. Tendremos que seguir dándole vueltas al por qué no conseguimos lo mismo los restantes días del año.

¡Feliz Pascua!