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Tema sinodal número uno

Leyendo la Biblia

Fotografía: Chris Yarzab (Creative Commons)

El anuncio del evangelio y la transmisión de la fe es la esencia de lo que hacemos, esencia que se centra en proclamar a los cuatro vientos a Jesucristo muerto y resucitado. El dar a conocer a todos la Buena Noticia de Jesús de Nazaret ha sido el trabajo y la preocupación de la Iglesia los largo de XXI siglos de historia. Y veintiún siglos dan para mucho.

Si dar la definición de lo que es la evangelización fuera lo principal, no haría falta ningún sínodo para hacerlo, bastaría buscar en los documentos precisos, y ya está, todos de acuerdo. Pero no, no basta con eso, porque lo siguiente es llevar a la práctica lo que en esa definición se afirma. Y aquí es donde radica la gran dificultad. No fue lo mismo anunciar esta certeza en el siglo I que en el V, ni el XI que en XVI, ni en el XIX que en el XXI. NO ES LO MISMO.

El Sínodo nos está pidiendo que busquemos acciones que estén en sintonía con los tiempos que vive la Iglesia ahora, no con lo que pudo ser válido en el pasado.

Si no estuviéramos en el siglo XXI, el Papa Francisco nunca podría haber dicho esto: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto preservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida… En orden a que este impulso misionero sea cada vez más intenso, generoso y fecundo, exhorto también a cada Iglesia particular a entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma”.

Estamos leyendo estos días el documento final que será presentado en la primera asamblea sinodal, y sobre todo estamos conociendo las propuestas que van a ser presentadas para su votación, es necesario leerlas bien, porque solo nos valen las que encajen con esa Iglesia abierta y misionera que nos pide el papa.

¡Mucho ánimo en este trabajo final!

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