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«Think tank» en la Iglesia

Hacia una renovación cristiana de Europa

Diréis, y este hombre donde va con este título, no os preocupéis porque mi nivel de inglés es mínimo, y enseguida os aclaro. La Wikipedia nos dice que un “think tank” “es lo mismo que un laboratorio de ideas, un instituto de investigación, un gabinete estratégico, un centro de pensamiento o de reflexión, normalmente constituido por un grupo de expertos, cuya función es la reflexión intelectual, sobre temas de política social, de economía o de cultura…”

Un tema serio pues de estos laboratorios se sacan las estrategias que después se vierten en los medios de comunicación, y pueden dirigir nuestra conducta sin que nos demos cuenta.

La relación de la Iglesia con la cultura ha sido tan tormentosa como con otras dimensiones de nuestra realidad. Su evolución ha ido desde un control casi absoluto, hasta que en siglo XIX, determinadas corrientes, desalojaron (incluso violentamente) a las creencias religiosas, de todo lo que signifique progreso o aportación cultural significativa. ¡La iglesia no tienen nada que aportar!, ¡fuera!

Un compañero sacerdote, párroco de una conocida iglesia cacereña, profesor en la Universidad de Extremadura durante mucho tiempo, nos podría contar mucho sobre su “lucha” para que en el ámbito universitario, el aprendizaje sobre la didáctica del hecho religioso ocupara el lugar que debe tener. Su trabajo como “Robinson Crusoe” en claustros beligerantes, que defendían que la religión no tenía cabida en la universidad, era respondido por su esfuerzo serio, profundo y conforme a la ley, de defender el derecho de que aquellos alumnos que lo desearan pudieran salir formados, para explicar la realidad transcendental de las personas en las escuelas, con el mismo rigor que un profesor de matemáticas. Las listas de alumnos que escogían sus asignaturas cada curso académico, darían la razón a su dedicación.

Esto viene a cuento porque hace unos días han concluido un par encuentros, organizados por dos “think tank” que intentan prevalecer en el ámbito cultural eclesiástico: por un lado en la sede de la Fundación San Pablo CEU se celebró uno con el título de “Hacia una renovación cristiana de Europa”. Por otro en la fundación Pablo VI se desarrolló “El II congreso Iglesia y sociedad democrática. El futuro que viene”.

El título de los dos os indica por donde van los tiros de una y otra. La riqueza de la pluralidad de planteamientos no es signo de debilidad, si no, de todo lo contrario, de la vitalidad que es fundamental para mirar hacia delante.

Mucho ánimo a todos y ¡VIVA LA PAZ!


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