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Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir

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Buen lema este lanzado por una organización de caridad católica para llamarnos la atención sobre el problema de la crisis que estamos viviendo.

Como Iglesia, como familia cristiana, en estos momentos críticos se nos pide realizar gestos proféticos cargados de significado, para actuar en consecuencia con lo que creemos. Este decálogo nos puede orientar. Elige aquel que te sea más posible o que más se necesita.

1. “Felices los que tienen hambre y sed de justicia”: Haced a nivel personal, familiar, parroquial, laboral, una lista de posibles caprichos y deseos que podemos entregar a favor de los que no tienen cubiertas sus necesidades y vivir más sencillamente; valorar la comunicación con los seres queridos; Dedicar más tiempo a uno mismo, meditar, pensar, pasear, leer, rezar.

2. “Dadles vosotros de comer”. Organiza la economía familiar pensado en un miembro más de la familia, y aportando esa cantidad, a espacios de verdadero compartir con espíritu cristiano: Cáritas, Voluntarias de la Caridad, Manos Unidas, Proyecto Hombre…

3. “El que tenga dos túnicas que dé una”. Conoce desde tu profesión y trabajo la realidad con profundidad; sé más austero y cuidadoso con los gastos; atiende y protege a los más rotos por la crisis, organiza el trabajo de otra manera, para compartir e impedir en la medida de lo posible los despidos, y a ser posible, en el peor de los casos, “mejor todos con la mitad que la mitad con nada”; sé justo pagando tus impuestos y no calles ante los “pequeños fraudes” que vemos cada día, si desapareciera el fraude fiscal en España, no harían falta recortes, ni reforma laboral.

4. “Si os calláis gritarán las piedras”. Aprovecha tus espacios propios para proclamar la verdad, siempre esperanzado y señalando lo que se puede hacer y a los que ya lo hacen; “en esta sufriente comunidad, muestra a tope tu habilidad para sanar”.

5. “Lo tenían todo en común”. Analicemos las contabilidades de nuestras instituciones y hagamos una opción, con acciones concretas pedagógicamente realizadas, para que la partida mayor esté dedicada a los que lo necesitan. ¡Ninguna parroquia sin el servicio a la caridad bien organizado, competente y profesional!

6. “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Conoce más a fondo esta realidad organizativa en sus distintos niveles, activa tu cuota o auméntala, y participa activamente; no tengas miedo y da el paso a un voluntariado serio y comprometido.

7. “Si un ciego guía a otro ciego…”. Conoce la Doctrina Social de la Iglesia y entra en la aventura del compromiso sociopolítico de tu fe. Fórmate, acude y pide formación en doctrina social.

8. “Dichosos los limpios de corazón”. Seamos transparentes y limpios en el ámbito económico. ¡Las cuentas claras! Propicia todo el trabajo que puedas, aunque sea mínimo, siempre que sea justo. Que nuestros contratos sean legales y formales, especialmente con los inmigrantes y en el ámbito doméstico. Fomenta otras formas de relación con los bienes y el dinero, como son el comercio justo, el consumo responsable y la banca ética.

9. “Porque estuve enfermo, en la cárcel, fui forastero, desnudo…”. Haz un uso cuidadoso y racional de los servicios públicos de la sanidad, educación y seguridad social, sin engaños, abusos ni privilegios, y defiéndelos.

10. “El que quiera ser el primero que sea el último”. Exigir la renta básica de ayuda a las familias que están en las peores circunstancias actualmente.


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